Para poder hablar de Material Didáctico Hipermedial, primero debemos definir que es un material didáctico, que muchas veces es confundido (y con justa razón) con el material educativo. Un libro de literatura es un material educativo, un libro con actividades literarias diseñado para que alguien, supongamos un alumno, realicé un cuento y aprenda en la realización las características del mismo, es una material didáctico. Es decir: una material didáctico supone un diseño instruccional que responde a un secuencia y objetivo pedagógico de enseñanza. Y no necesita mediación, es decir “En los materiales didácticos (…) la mediación didáctica está
dentro del mismo material” (Sus, Garcia, 2016). Según Larmarca Lapuente, un material didáctico debe cumplir tres funciones para ser llamado así: “ser organizador teórico de la información, constituirse en una herramienta de diseño y poseer de estructura completa”.
Ahora bien. Los material didácticos hipermedial (MDH), además de cumplir con las características ya mencionadas, deben cumplir con otras. 1. ofrecer una estructura compleja que se presenta como abierta e incompleta, lo que permite articular elementos dentro y fuera del propio material didáctico, 2. Poseer una cantidad importante de conexiones subjetivas, es decir, enlaces cuya relación no es explícita y requiere ser repuesta por el lector, acompañadas de huellas de lectura
Los MDH cuentan con una estructura propia, algo así como características del género. Se forma de 1.una metáfora de inteccion, 2.un sistema que organiza la información, 3.una estructura narrativa.
Dependiendo la prioridad que le damos a una parte de la estructura, el MDH cumple distintas funciones.